Le pides una planeación a la inteligencia artificial y te devuelve generalidades. Este curso te da el método para que eso deje de pasar: una instrucción con el contexto real de tu grupo que se reutiliza todo el ciclo, una secuencia alineada con lo que tu programa exige y con el tiempo que de verdad tienes, y una lista de verificación de cinco minutos antes de imprimir. Te llevas tres descargables y una clase lista para dar.
El entregable que te llevas de este módulo y el que se reutiliza el resto del ciclo.
La plantilla separa físicamente los dos bloques que la hacen funcionar. Los tres primeros campos —rol, contexto de grupo y restricciones— son los largos de escribir y son los que no cambian: tú das la misma asignatura, tu grupo es el mismo todo el ciclo y el proyector va a seguir descompuesto. Se llenan una vez, con calma, y se guardan. Los dos últimos —propósito y formato— son dos renglones y se cambian cada semana.
Trae la plantilla comentada campo por campo, con lo que previene cada uno y cómo se ve escrito; un ejemplo resuelto completo con los datos de un grupo real, incómodos a propósito, porque un ejemplo con condiciones cómodas enseña a llenar la plantilla con adjetivos; y el formato en blanco con renglones para trabajarlo a mano si prefieres.
Al final hay una bitácora de correcciones. Cada vez que uses tu instrucción, anota ahí qué tuviste que ajustar. Cuando una misma corrección aparezca tres veces, ese dato le falta a tu bloque fijo: lo subes y la corrección desaparece para siempre. Es lo que hace que la plantilla mejore sola con el uso.
Antes de descargarlo, ten a la mano cinco datos duros: el número exacto de alumnos, los minutos reales de trabajo de tu sesión descontando entrada y acomodo, qué equipo del aula sirve, cuántos no van a hacer nada en casa, y quiénes terminan primero y quiénes no arrancan solos. Sin esos cinco, la plantilla se llena con adjetivos, y los adjetivos no cambian la respuesta.